¿Qué es?
Es una condición progresiva en la cual la córnea (la ventana transparente, curva y frontal del ojo) se debilita, se vuelve más delgada y empieza a deformarse gradualmente, sobresaliendo hacia adelante en forma de cono. Esta alteración en la estructura impide que la luz se enfoque correctamente dentro del ojo, distorsionando severamente las imágenes.
Síntomas
En sus etapas iniciales puede pasar desapercibido o confundirse con un aumento normal de miopía o astigmatismo. Conforme avanza, se nota lo siguiente:
- Visión borrosa o distorsionada que empeora rápidamente.
- Cambios frecuentes de anteojos en muy poco tiempo, debido a que la graduación no se estabiliza.
- Mayor sensibilidad a la luz (fotofobia) y presencia de deslumbramientos o destellos (especialmente al conducir o mirar luces de noche).
- Imágenes fantasma o dobles (ver varias siluetas alrededor de un objeto).
Causas
La causa exacta no se conoce por completo, pero se sabe que es el resultado de una combinación de factores:
- Predisposición genética: Alrededor de uno de cada diez pacientes tiene un familiar con queratocono.
- Frotado crónico de ojos: Este es el factor de riesgo modificable más importante. Los niños con alergias oculares (como la conjuntivitis alérgica) que se tallan los ojos con fuerza y de forma constante debilitan mecánicamente las fibras de colágeno de la córnea, acelerando la deformación.
¿Cómo lo tratamos?
El tratamiento médico inicial no cura la deformidad, pero corrige el defecto visual para que el paciente pueda hacer su vida normal:
- Anteojos o lentes de contacto blandos: Útiles solo en etapas muy tempranas.
- Lentes de contacto rígidos permeables al gas o esclerales: Son lentes especiales y más duros que cubren la córnea de forma uniforme, creando una superficie lisa y artificial que compensa la forma de cono, devolviendo una visión nítida que las gafas ya no pueden lograr.
A diferencia de los adultos, en los pacientes pediátricos y adolescentes el queratocono progresa de manera muy agresiva. Por eso, el objetivo principal no es solo poner lentes, sino endurecer el ojo mediante un procedimiento quirúrgico/médico llamado Crosslinking Corneal (CXL).
- Crosslinking Corneal
El procedimiento en niños o adolescentes muy ansiosos se realiza preferiblemente bajo anestesia general o con una sedación profunda para evitar cualquier movimiento que ponga en riesgo la precisión del tratamiento y puede tener una duración de 30 minutos a una 1 hora por ojo. El cirujano retira suavemente la capa más superficial de la córnea (el epitelio) y se aplican gotas de vitamina B2 (riboflavina) de forma continua durante varios minutos hasta que penetre por completo en el tejido. Se expone el ojo a una luz ultravioleta (UVA) especial. La reacción entre la vitamina y la luz crea nuevos enlaces entre las fibras de colágeno de la córnea. Se coloca un lente de contacto blando terapéutico (sin graduación) que actúa como una venda para proteger el ojo y disminuir la molestia mientras la superficie cicatriza.
Si bien el paciente regresa a casa el mismo día, es normal experimentar dolor moderado, lagrimeo y sensación de arenilla durante los primeros 2 a 3 días (mientras la capa superficial de la córnea se cierra) y será necesario seguir las indicaciones del médico tratante sobre el uso estricto de gotas antibióticas, antiinflamatorias y lubricantes, así como el uso de protección o gafas de sol oscuras debido a la alta sensibilidad a la luz tras el procedimiento. Durante las primeras semanas, después del procedimiento es indispensable evitar por completo que el paciente se talle los ojos o realice deportes de contacto, nade en piscinas o playas para prevenir infecciones graves en la córnea en periodo de cicatrización.
Si el queratocono se detecta demasiado tarde y la córnea ya está extremadamente delgada o con cicatrices severas, el Crosslinking ya no es viable y se debe recurrir a un transplante de córnea (queratoplastia), una cirugía mayor de alta complejidad. De ahí la urgencia de un diagnóstico temprano en la niñez.